7 mitos sobre el porteo – Mamá por primera vez

7 mitos sobre el porteo

Sólo hay una forma de derribar las mentiras arraigadas que impiden que los bebés reciban sus grandes beneficios: adquirir la información adecuada. Aquí la tienes.

Desde tiempos ancestrales, las mamás hemos sabido que el mejor lugar para los bebés es cerca de nosotras. Instintivamente, cada cultura ideó maneras para cargar a sus bebés con pedazos de tela, pieles o confecciones especiales. Esto permitió a las madres seguir con sus actividades sin descuidar a sus hijos, quienes dormían plácidamente en sus espaldas mientras ellas trabajaban, se desplazaban o cuidaban a más niños.

Todo cambió en algún momento cuando preferimos la “modernidad” de una carriola, cuando quisimos imitar a las familias de alcurnia con artefactos auxiliares, cuando la vida laboral dejó de ser compatible con la maternidad, cuando se nos dijo que no había que cargarlos para que no se malacostumbraran y nosotras hicimos caso.

Años después, la ciencia vuelve a corroborar lo que las madres sabían por instinto. Ahora comienza a retomarse mucha de esta sabiduría ancestral sobre porteo, lactancia, colecho y otras prácticas que otorgan grandes beneficios a los bebés y a las mamás. Sin embargo, muchas de las ideas que contribuyeron a que se perdieran estas prácticas aún permanecen en la cultura colectiva.

Por ello, es importante derribar estos mitos que sólo dañan a quienes sabiamente quieren seguir su instinto y buscan informarse al respecto. Hagamos, pues, un listado de estas ideas erróneas que aún se encuentran enraizadas en la sociedad y analicémoslas a detalle.

Mito 1: No lo cargues porque se va a acostumbrar a los brazos

Este es el principal consejo que uno escucha, incluso por parte de extraños, cuando traes cargando al bebé. La ciencia ha demostrado que esto es imposible. Un bebé no puede acostumbrarse a los brazos, pues ya viene programado genéticamente para pedirlos. Lo que hagas o dejes de hacer no cambiará su instinto ni su programación genética.

Somos una especie que necesita los brazos para el óptimo desarrollo neurológico, eso es un hecho comprobado. Negarle los brazos a un bebé es como privarlo del alimento físico. Hay quienes aseguran que, si no los cargas, se desacostumbrarán a los brazos. Lo que pasa, en este caso, no es que ya no los necesiten, sino que aprenden a darse por vencidos. Aprenden que su llanto no sirve y que no van a obtener la ayuda que requieren, así que se rinden. Este término en psicología se llama indefensión aprendida. Así que no, no se desacostumbran a los brazos, los siguen necesitando, pero se dan por vencidos al sentirse constantemente ignorados.

Mito 2: Si lo cargas así, se va a quedar zambo

La correcta posición tanto para el desarrollo físico de la cadera y las piernas, como para el desarrollo psicológico del bebé es una posición en M o “ranita”. Esta es la postura que instintivamente adquieren los bebés al sentirse cargados. Te invito a que lo intentes: levanta a tu pequeño o pequeña y verás cómo solito se encorva como en posición fetal.

El porteo respeta esta colocación que los bebés adquieren naturalmente, no fuerza nada. En ella, el hueso del fémur entra perfectamente en la cavidad de la cadera, que aún no está osificada y es cartilaginosa, por lo que previene la displasia de cadera (una dislocación). De forma natural, todos los bebés comenzarán a caminar como “charritos”, como se dice coloquialmente en México, pero es normal en su desarrollo. Las piernas no se arquean por haber sido cargados.

Mito 3: Si lo cargas mucho, luego ya no va a querer caminar

Otra variante de las creencias erróneas es que ya no va a gatear o se va a tardar en caminar. La realidad es que un bebé cargado (si se combina con tiempo bocabajo en el piso) gatea más rápido que un bebé que no ha sido cargado. ¿Por qué? Al portearlo, el niño está ejercitando sus músculos, pues no es lo mismo estar acostado a compensar sus propios movimientos. Entonces mientras más lo cargues, más fortalecerá sus músculos de la espalda y el cuello.

Un bebé porteado adquiere rápidamente control cefálico o de la cabeza, y este fortalecimiento en sus músculos de la espalda y el cuello le permitirá gatear más pronto que un bebé que está acostado y no los tonifica varias veces al día. Lo mismo sucede al caminar: esta tonificación diaria de los músculos facilita que el bebé se encuentre listo para la marcha sin forzarlo ni enseñarlo, sino justo cuando su cuerpo esté preparado.

Mito 4: A mi bebé no le gusta que lo cargue así y llora cada vez que lo intento

Este es el argumento que más escucho en mis consultas particulares de porteo. El 99.9% de los casos se resuelve ajustando más al bebé (sí, más apretado) y tranquilizando las angustias de la mamá. ¿A qué se debe esto? Tenemos que entender, primero, que un bebé pequeño todavía es una extensión de mamá y siente todo lo que ella siente.

Es común en una mamá por primera vez porteando se sienta ansiosa y esté preocupada por si su bebé va incómodo, lo está lastimando o se le puede caer. Por lo mismo, no ajusta bien el portabebé, lo deja flojo para no lastimarlo y así el bebé siente dos cosas: la angustia de mamá que le transmite que algo no está bien (por eso llora) e inseguridad porque se mueve de más, no se siente correctamente contenido y estalla en llanto por la necesidad de sentirse seguro.

Al resolver estas dos preocupaciones, el porteo se vuelve una actividad placentera para ambos. No hay bebé sano que no disfrute ser cargado por mamá y papá.

Mito 5: Mi bebé ya camina y está muy grande para que lo cargue

Un bebé no deja de necesitar los brazos cuando aprende a desplazarse. Si bien prefiere explorar el mundo desde el suelo con su recién adquirida autonomía, aún está muy lejos de ser un ente autosuficiente. Aún no puede caminar las mismas distancias que los adultos sin cansarse o al ritmo que necesitamos que lo haga. Aún hace siestas, aún necesita el apapacho de mamá.

Recordemos que un niño será independiente en la medida en que haya cubierto su necesidad de apego sano en la etapa donde fue dependiente. La independencia no se precipita ni se presiona; es un proceso natural, una habilidad que el pequeño o la pequeña adquirirá en cuanto esté listo, no cuando nosotros creamos que ya debe hacerlo.

Un bebé porteado será un niño con la suficiente confianza para explorar el mundo, ya que su “cubeta” de amor y cariño se encuentra llena. Sabe que, cuando esté listo para dejar de explorar, mamá estará ahí para volver a cubrir esta necesidad.

Mito 6: Yo no puedo cargarlo así porque me duele la espalda al día siguiente

Como la lactancia, el porteo no debe doler ni generar molestia alguna. Si duele, hay que corregir algo. Puede ser que no se esté utilizando el portabebé adecuado o que su uso no sea correcto.

Si no tienes alguna condición preexistente en tu espalda, el porteo no se siente, es muy cómodo. Si no sucede así, acércate a alguna consultora que podrá ayudarte a ajustar correctamente para que no te incomode.

Mito 7: A mi bebé sólo le gustar ir viendo hacia el frente

La posición adecuada siempre será viendo hacia ti, ya que ésta le permite mirar el mundo con el filtro de mamá y retraerse cuando ha recibido suficientes estímulos.

Desde el punto de vista fisiológico, al traerlo viendo hacia ti te aseguras de que esté en la posición de ranita que es correcta para su desarrollo, no rectificas de más su columna vertebral (que aún no está lista para la postura recta) y el peso no recae en sus genitales.

¿Aún no has intentado portear?

Te invitamos a intentarlo con un portabebé adecuado para ambos. Toma en cuenta que el mercado informal de portabebés ha proliferado, poniendo a la venta muchos cargadores que no cubren las normas internacionales de calidad. Sin duda, la seguridad y comodidad de tu bebé son lo primordial.

Acércate a una consultora en porteo (ya sea de forma física o virtual), pide asesoría sobre cuál portabebé podrías usar y practica mucho. Al principio lo harás lentamente pero, conforme más practiques, verás que lo dominarás. Es mucho más sencillo de lo que parece y trae diversos beneficios tanto para tu bebé como para ti. Y cuando alguien se te acerque con alguno de estos mitos, ya tienes información para educarlo al respecto. ¡Feliz Porteo!

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