Abuela por primera vez – Mamá por primera vez

Abuela por primera vez

Este es el testimonio de una doula e instructora que ha atendido miles de partos, y que hoy se enfrenta a nuevos miedos, dudas y convicciones ante la llegada de su nieto.

Parece que fue ayer cuando salí del hospital con una bebé recién nacida. Nunca me hubiera imaginado todo lo que viviríamos juntas. Creció, obtuvo una profesión, caídas y levantadas. Hoy mi bebé, esa bebé llena de sonrisas y cabello rizado, va a convertirse en mamá.

Increíblemente, cuando yo estaba embarazada de nueve semanas, se empezaron a fabricar los óvulos en mi hija que apenas era un embrión, de tal manera que, antes de nacer, los ovarios de mi nena ya contaban con millones de ovocitos (células germinales que dan lugar a los óvulos). Años después, uno de esos óvulos maduros, con 23 cromosomas en su núcleo, se uniría a otro núcleo con la misma cantidad de cromosomas. En pocas palabras, mi nieto ya estaba en mi hija dentro de mi vientre.

Un cúmulo de sentimientos dentro de mí: miedo, ansiedad, emoción… ¡Mi hija será mamá! ¿Qué le podré transmitir, cómo actuar ante su embarazo, cómo ser prudente y no invasiva con las decisiones de ella y su esposo? ¿Cómo decirle qué hacer y qué no hacer si yo misma, cuando estuve en su lugar, no tenía idea de qué estaba bien o mal? Cuando yo la parí no tenía ni la consciencia ni la información con la que ella cuenta hoy, así que ¿cómo no parecer la bruja que llega a su casa para presionarla y sólo ser un apoyo callado, efectivo y amoroso?

Por supuesto, no quiero que mi hija pase por tantos mitos y creencias falsas que yo viví en el embarazo, si bien agradezco todas las recomendaciones que en ese momento me dieron con las mejores intenciones de ayudarme. Cómo me habrá visto de ignorante el ginecólogo que me recomendó un curso psicoprofiláctico, algo que agradeceré siempre porque cambió mi vida, mi profesión y mi visión para la llegada de un bebé, ya que a pesar de todo, logré contar con más información y un parto psicoprofiláctico hace ya más de 30 años. En cambio mi hija, además de tomar su curso de preparación al parto y ser asesorada por su ginecólogo, trae en su celular varias apps para conocer el desarrollo fetal y aprender más de esta etapa.

Sé que ella está en el lugar correcto; sin embargo, la mente me traiciona, a veces siento un nudo en la garganta y estoy llena de ansiedad y emoción a cada momento, tratando de pensar que todo saldrá bien, haciendo mi máximo esfuerzo por hacer como que no pasa nada, que soy fuerte y ya. Quiero lo mejor para ella y mi pregunta es: ¿cuál es mi lugar hoy en su vida?

¿Se aprende a ser abuela?

Siempre dicen que, cuando estás embarazada, te vuelves a acercar a mamá y quiero que ella me perciba cerca, sin sentirse invadida. Quisiera transmitirle de forma realista lo mejor que aprendí (que no siempre es lo correcto) para que no siga mitos de crianza como los horarios rígidos de alimentación (en lugar de la libre demanda) o la combinación de leche materna y fórmula (qué mejor si sólo lleva lactancia exclusiva). ¿Cómo hacerle sentir que sí podrá parir a su bebé? ¿Qué decirle cuando pregunta si podrá ser una buena mamá?

Noto que las abuelas actuales no son como las de antes: hoy todavía están jóvenes, bellas, frescas, llenas de actividades, trabajando dentro y fuera de casa, y además cuidando a sus nietos con tanto amor. ¿Cómo lo hacen? ¡Son impresionantes! Una persona que admiro mucho me dijo hace poco: “Bienvenida al club más feliz del universo: el de los abuelos”. Y yo, la verdad, me siento como una niña pequeña que necesita que la abracen y que hasta le den un curso de cómo ser la abuela maravillosa que veo en tantas mujeres de mi generación, preguntándome qué papel tendré en la vida de mi nieto.

Mientras tanto, en los cursos psicoprofilácticos que doy, veo parejas jóvenes que llegan a la clase agotadas, en ocasiones hasta pálidos, pues llevan muchas dudas y presiones a cuestas: ambos trabajan, pagan la hipoteca, están buscando el hospital para el parto y, además, cargan muchas preguntas que generan ansiedad: dejar o no al bebé en una guardería o estancia infantil a los 3 meses de edad, regresar o no a trabajar fuera de casa… Y es que el permiso de maternidad en nuestro país sigue siendo muy corto para las mujeres trabajadoras y profesionistas, por lo que muchas abuelas se ofrecen para cuidar a sus nietos.

Mucho me han dicho que tener un nieto es el postre en la vida, que es volver a vivir a los niños y disfrutarlos sin la responsabilidad de educar. ¿Será cierto? Porque yo veo a muchas abuelas que sí están educando a sus nietos y se preparan para ello con el apoyo de sitios web, redes sociales, libros, revistas y talleres. ¿Será eso justo para ellas y para las nuevas mamás? La verdad no lo sé, ni sé cómo actuaré siendo abuela, pero sólo le pido a Dios estar ahí para apoyarla, contenerla y amarla en todo momento. No sé si la trataré como mi nena o si pronto descubriré la enorme mamá que ya es.

Les pido una disculpa enorme, con todo mi corazón, a ella y a mi segunda hija por todo lo que no hice en su momento para su bienestar, por los consejos y mitos que debí cuestionar antes de aplicarlos. Sólo puedo decirles que hice lo que supe hacer, seguro no lo que debía, pero con todo el amor que siento por ellas.

Sugerencias de la instructora para las nuevas abuelas:

  • Respira
  • Sonríe
  • Di que sí
  • No la juzgues
  • No le hagas sentir que sabes más que ella o que es inexperta e incapaz.
  • No compares tus experiencias con las suyas, ni lances comentarios negativos sobre su desempeño como mamá.
  • No hables de más; mejor guarda silencio.
  • Dale apoyo afectivo y efectivo.
  • Si estás tensa, no se lo digas. Platícalo con otras personas, pues en estos meses ella no está para recibir más que tu amor y comprensión
  • Si tu hija no es amable contigo un día, recuerda la revolución hormonal y emocional que está viviendo.
  • Cuando te pida un consejo, asegúrate de darle la información más veraz, no tu interpretación ni sólo tu experiencia.
  • No olvides que es más sabio decir “No sé”.

En el posparto

No solamente tu hija está pasando por este periodo de adaptación, sino también su esposo. Recuerda que no duermen bien y que no están tranquilos, así que trata de cuidarlos a ambos:

  • Asegúrate de saber qué quieren de ti y no asumas nada.
  • Pregunta y pide su opinión.
  • No des consejos, sólo sugerencias.
  • No tomes ninguna decisión por ellos.
  • No los hagas sentir invadidos.
  • Procura que descansen cuando tú puedas apoyarlos.
  • No vas de visita a su casa, estás para apoyar y lavar trastes o cocinar para ellos, por ejemplo.
  • Hacerles las compras no estaría mal.

Esto será durante algunas semanas en lo que van ganando confianza como nuevos padres, conocen más a su bebé y se reconocen como familia. No sé si estas sugerencias me servirán como abuela, pero he visto que a mis alumnas y a sus mamás les ha ido mejor en la etapa de posparto.

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