El subibaja emocional del embarazo – Mamá por primera vez

El subibaja emocional del embarazo

¿Pasas del llanto más inexplicable a la carcajada? Es normal que las hormonas hagan de las suyas con tu estado anímico según el trimestre en que te encuentres.

A partir de la fecundación del óvulo, la producción de hormonas (como estrógeno y progesterona) se eleva o disminuye, ocasionando variaciones físicas y emocionales en la mujer embarazada. Si es tu caso, probablemente te des cuenta de que, desde el principio, hay cambios en tu estado de ánimo, muchas veces relacionados al cansancio, pero otros sin explicación aparente.

Al igual que los cambios emocionales que suceden antes o durante la menstruación, los del embarazo no afectan igual a todas las mujeres, por lo que cómo se manifiesten depende de cada una: algunas los experimentan intensamente y otras casi ni los notan.

Hay parejas en las que el papá es quien vive estos vaivenes y también algunos de los síntomas comunes del embarazo, como náuseas, vómitos, sueño en exceso, hambre y sensibilidad, entre otros. A esto se le conoce como Síndrome de Couvade y es real que muchos hombres lo pueden experimentar. ¿Por qué? Debido al intercambio de fluidos, tus hormonas entran al cuerpo de tu pareja y él podría ser sensible a tus fluctuaciones hormonales, de tal manera que manifieste síntomas de la gestación.

En general, a los hombres les cuesta trabajo reconocer esto que para ellos no tiene explicación, principalmente por una connotación social; no es tan “aceptable” que un hombre fuerte y formal demuestre debilidad por sensibilidad, sueño o incluso náuseas. Si observas que a tu pareja le sucede, sólo platica con él y hazle sentir que es algo normal.

De la risa al llanto

Los cambios emocionales que puedes estar atravesando tienen una base hormonal y los ajustes físicos pueden acentuarlos, por ejemplo, sentirse “gorda”. Estos son los más comunes:

  • Estados de ánimo que varían repentinamente
  • Irritabilidad y mal humor, sumados al cansancio
  • Hipersensibilidad
  • Inseguridad

De pronto, una mujer muy segura de sí misma puede volverse frágil. Dichos cambios afortunadamente no son negativos; son considerados normales y lo mejor de todo es que son temporales. Algunas parejas sienten como si les hubieran cambiado a sus mujeres, pues la personalidad puede manifestarse muy diferente en esta etapa, pero luego todo volverá a la normalidad. Los futuros papás deben tenerlo en cuenta y no dejarse llevar por este estado temporal, sino más bien apoyar a su pareja para que entienda mejor lo que le pasa y juntos acomodarlo en la vida diaria.

Otro punto muy importante es que para las mujeres el bebé existe desde la concepción. Tú eres capaz de establecer un vínculo desde que tu vientre comienza a crecer y sientes los primeros movimientos dentro. La mayoría de las mujeres no logran olvidarse ni un segundo de que están embarazadas e incluso tienen un diálogo constante con sus bebés a lo largo del día. Por otro lado, el papá no lo vive de igual manera y es hasta que el niño o niña nace cuando realmente se convierte en padre.

Las parejas viven el embarazo de forma diferente. Ellos tal vez establezcan un primer vínculo con el vientre desde afuera: hay quienes le hablan al bebé, le cantan, le leen cuentos o le ponen música, y se divierten percibiendo cómo reacciona con las interacciones; de esta manera sienten que se va creando una relación. Sin embargo, es hasta que tienen a su bebé en los brazos cuando les termina de “caer el veinte” de que ahora sí son papás.

Primer trimestre: la noticia

¿Cómo te sentiste cuando te enteraste de que estaban embarazados? Sea un embarazo planeado o no, cuando ya vemos dos rayitas en la prueba de embarazo nos cae un balde de agua fría: ¡estoy embarazada! A las mujeres que no han preparado este embarazo, probablemente les resulte más complicado asimilar la noticia. Si es tu caso, date tiempo de acomodar este hecho.

Tener un bebé es una gran responsabilidad y los cambios que vienen son grandes. Los síntomas físicos del primer trimestre también interfieren con la manera de acomodar las emociones, así que no te presiones para ya estar lista.

Las parejas que llevaban mucho tiempo intentando y por fin pegó también tienen que asimilar mucha información. Si este es tu caso, date la oportunidad de sentir lo que venga. Siempre asumimos que después de muchos intentos deberías sentirte muy feliz, pero también puede ser que tengas miedo, lo cual no significa que no sientas mucha alegría; simplemente hay que dar espacio a las diferentes sensaciones y de esta manera estarás tranquila más pronto, teniendo todo digerido.

Segundo trimestre: la plenitud

El embarazo ya está más asimilado y comienzas a disfrutarlo desde otra perspectiva. Algunas molestias físicas desaparecen y aún no llegan los malestares del final. La mayoría de las parejas eligen ya hacer público el embarazo, ya que tal vez sólo lo habían compartido a familiares cercanos; sin embargo, en este momento lo viven de una manera comunitaria.

En este periodo también experimentas algo muy lindo que es sentir los movimientos de tu bebé. En un principio son muy sutiles y puede que no tengas claro si lo que estás sintiendo son los tacos de anoche que te cayeron un poco pesados o ya es tu bebé acomodándose dentro de ti. Te darás cuenta de que estos primeros movimientos serán perceptibles sólo para ti, aunque lo quieras compartir con tu pareja o familiares. Notarás que son muy delicados y únicamente se captan desde dentro. Una vez que el vientre crezca un poco más, será mucho más fácil que alguien los note tocando tu panza.

A la mayoría de las mujeres les desaparecen las náuseas y el cansancio, o bien, el sueño disminuye. Te sentirás más plena en general y tal vez percibas que tu libido sube un poco, a diferencia del trimestre anterior. Este es un muy buen momento para disfrutar en pareja de la sexualidad, ya que el embarazo no es una contraindicación para el sexo. Date oportunidad de reconocer los cambios en tu cuerpo y enamórate de tus nuevas curvas.

Tercer trimestre: la despedida

Vivirás estos últimos meses dedicada a preparar la llegada del bebé. A muchas parejas les pasa que hasta este lapso terminan de asimilar que muy pronto van a ser padres. Por otro lado, aparecen nuevas molestias que se relacionan con el volumen de tu cuerpo.

Probablemente también experimentes un hartazgo de estar embarazada. A algunas les pasa que ya quieren que termine porque no duermen bien o tienen agruras. La realidad es que el posparto inmediato es una etapa muy pesada, así que disfruta al máximo todas las semanas del embarazo.

Es importante que hacia la recta final también consideres hacer algo significativo para despedir el embarazo. Hay quienes prefieren hacer algún tipo de ritual simbólico para cerrar energéticamente el ciclo; otras parejas deciden realizar una celebración o un proyecto más artístico para la bienvenida del o la bebé. Hay mujeres que lo hacen solas o con amigas. Escoge lo que mejor te vaya, pero intenta dar un espacio a este acto simbólico. Recuerda que después del nacimiento vivirás un periodo de “duelo”. Suena raro porque es precisamente un nacimiento y no una carencia, pero que el embarazo termine es una especie de “pérdida” para el cuerpo y las emociones. La preparación ayuda mucho en este proceso.

En momentos sentirás que el embarazo es una montaña rusa de emociones y vienen muchas más cuando tu bebé nazca. Regálate tiempo y espacio para expresarte, y busca un círculo de mujeres que te contenga y apapache desde una perspectiva femenina. Comparte con tu pareja los cambios y reconózcanlos, ya que de esta manera se hace más disfrutable.

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