Alergias infantiles: cómo tratarlas a tiempo – Mamá por primera vez

Alergias infantiles: cómo tratarlas a tiempo

¿Tu hijo tiene una reacción exagerada y molesta por el contacto con algunos objetos o al comer ciertos alimentos? Llévalo a revisión médica porque las alergias pueden avanzar durante la infancia.

En los últimos años, la incidencia de enfermedades alérgicas se ha incrementado de 9 a 38% en toda la población y son más frecuentes en las ciudades. Las enfermedades alérgicas se presentan en los niños de manera diferente de acuerdo a la edad.

Con el tiempo, así camina la marcha alérgica durante la infancia, es decir, la forma en que las manifestaciones alérgicas pueden progresar y aumentar si el niño no recibe la atención adecuada:

Dermatitis atópica y Alergia alimentaria –> Rinitis –> Asma

En bebés, lo más común es que inicien con dermatitis atópica (cuando se forman pequeños granitos rojos que dan comezón en las mejillas y el tronco, o el bebé se roza con facilidad en la zona del pañal).

En esta etapa temprana, ¿cuáles son los más frecuentes alérgenos (sustancias que provocan reacciones alérgicas)? Los alimentos que el sistema digestivo del bebé aún no puede digerir adecuadamente antes de cumplir un año de edad, por ejemplo:

  • Leche de vaca
  • Soya
  • Huevo
  • Trigo
  • Fresa
  • Chocolate

Una alergia alimentaria puede manifestarse con vómito, distención o inflamación de la pancita después de comer, cólicos e irritabilidad. Algunos bebés pueden manifestar “tos que no se quita”, nariz tapada y escurrimiento nasal, así como dermatitis atópica como parte de la reacción por alimentos que les resultan alérgenos.

No hay que olvidar que todas las fórmulas infantiles están hechas de leche de vaca, por lo que es preferible la leche materna también como forma de prevenir alergias.

Conforme el bebé crece, supera poco a poco las alergias alimentarias y empieza con las respiratorias: rinitis y asma. En el caso de la rinitis (inflamación de la mucosa de la nariz), el niño tiene escurrimiento y obstrucción nasal, respira con la boca abierta, se talla la nariz o se la pica, ronca, estornuda muchas veces seguidas, sus ojos pueden estar llorosos o rojos, y la luz le lastima.

Por otro lado, cuando un niño tiene asma, la tos no se va después de varias semanas y en días críticos el pecho le silba.

¿Qué provoca alergias en los niños?

Además del estilo de vida, existen otros factores que influyen en la presentación de enfermedades alérgicas:

  • Herencia genética
  • Uso de antibióticos en el embarazo
  • Ambiente durante el nacimiento
  • Tabaquismo
  • Contaminación
  • Alimentación (grasas saturadas, alimentos procesados y carencia de vitamina D)
  • Uso de ciertos medicamentos
  • Estado de la flora bacteriana (bichos buenos que viven en nuestra piel, vías respiratorias altas e intestino para proteger nuestra salud)
  • Infecciones
  • Época del año (se da mayor incidencia de alergias respiratorias en invierno, debido a las bajas temperaturas y la presencia de corrientes de aire)

Causas desde el embarazo

¿Sabías que, en este periodo, el sistema inmune del bebé y de la mamá tienen que adaptarse para poder convivir, de tal modo que el cuerpo de ella no lo rechace como si fuera un agente extraño y peligroso? Esta adaptación es muy importante, ya que el bebé comparte información genética tanto de la mamá como del papá, por lo que el niño representa para ella algo muy similar a un injerto que sólo es compatible en un 50%.

La adaptación que se lleva a cabo entre las defensas de la mamá y el bebé en gestación es muy similar a la forma en la que responde el sistema inmune de un paciente alérgico. En el vientre, el bebé está en un ambiente estéril, o sea, libre de microorganismos. Al nacer, tiene que ir aprendiendo poco a poco a defenderse de todos los microbios “malos” del exterior, al mismo tiempo que convive con los “buenos” que son necesarios para que el sistema inmunológico funcione de la mejor manera

En algunas ocasiones, la mujer embarazada puede desarrollar infecciones que requieren el uso de antibióticos, lo cual está asociado a la presencia de asma en el bebé. De ahí la importancia de llevar un control prenatal adecuado con el ginecólogo para que disminuya la presencia de infecciones que podrían requerir antibióticos.

Por otro lado, si la mamá fuma durante el embarazo, existe mayor probabilidad de que su bebé desarrolle asma. ¡No fumes en esta etapa!

Bienvenidos los microbios buenos

Quizá has llegado a pensar por qué tu pequeño se enferma tanto, a pesar de todos tus cuidados y a diferencia de los niños que viven en el campo, quienes siempre están jugando con tierra o tienen contacto con animales.

Los científicos también tuvieron estas observaciones y dieron lugar a la “hipótesis de la higiene”, la cual plantea que la exposición a microorganismos en etapas muy tempranas de la vida ayuda a prevenir enfermedades alérgicas. Esto se logra gracias a que los gérmenes estimulan y ayudan a que el sistema inmunológico del bebé madure, algo así como si las células de las defensas fueran al gimnasio y entrenaran poco a poco para ser más fuertes

De hecho, el tipo de nacimiento también influye en el contacto con los microorganismos buenos que ayudan a fortalecer las defensas. Cuando un bebé nace por cesárea, los primeros que habitarán su intestino son muy diferentes a las bacterias “buenas” que llegan a vivir en el intestino del niño cuando nace por parto vaginal.

Por supuesto que hay que procurar medidas de higiene como lavarse las manos antes de comer y después de ir al baño, así como lavar y desinfectar frutas y verduras, pero sin llegar a la exageración. ¿En qué momento podemos exagerar? Cuando esterilizamos todo aquello que está en contacto con el bebé (incluyendo todos sus juguetes y el agua con que lo bañamos). ¿Por qué? Muy sencillo: el medio en que vivimos no es estéril, así que esterilizar no es natural ni necesario, además de que puede retrasar la maduración del sistema inmune del niño.

No hay razón para deshacerse de los compañeros animales durante el embarazo y al nacer el bebé, ya que la convivencia con ellos incluso ayuda a prevenir padecimientos alérgicos. Sólo es recomendable llevarlos a sus revisiones con el veterinario y que estén vacunados, desparasitados, bañados y cepillados.

Alimenta sus defensas

Los probióticos son bichos buenos que ayudan a mantener la salud del intestino, lo desinflaman y previenen alergias alimentarias e infecciones que se manifiestan con diarrea.

Puedes encontrarlos en fermentos lácticos como yogurt sin azúcar, lactobacilos en presentaciones farmacéuticas y cultivos caseros como los búlgaros que son muy económicos y saludables.

¿Sabes de qué se alimentan los probióticos? De fibra y fructo-oligosacáridos que obtenemos de frutas y verduras, así que dáselas a diario. Antes de ofrecerle probióticos a tu hijo, consulta a su pediatra.

El factor alimentación

Está comprobado que juega un papel importante en el desarrollo de enfermedades alérgicas. La lactancia materna es el principal alimento del bebé y la recomendación es que sea el único hasta los 4 o 6 meses de edad. Contiene anticuerpos del tipo IgA que son defensas muy efectivas para prevenir infecciones respiratorias y del intestino; también tiene probióticos, células del sistema inmune, sustancias que ayudan a combatir a los microbios, antioxidantes y ácidos grasos de cadena larga.

Un estilo de vida occidental donde predomina la ingesta de grasas y los alimentos procesados también se ha asociado con la presentación de alergias. En particular, una dieta baja en vitamina D está relacionada con el desarrollo de rinitis alérgica e hiperreactividad bronquial. La vitamina D se obtiene del pescado, queso, mantequilla, hígado de res, leche y cereales fortificados con vitamina D. Además, es producida por el cuerpo al exponerse al sol, por lo que se recomienda un “baño solar” para tu bebé durante 10 o 15 minutos, tres veces por semana (con protector solar en su piel).

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