El desafío de la pareja con hijos - Mamá por primera vez

El desafío de la pareja con hijos

Construir la vida juntos como padres tiene que ver no sólo con amar, sino con acercarse, escuchar, hacer acuerdos y ser tú.

Formar una pareja no es tarea fácil; es necesario aprender el arte de comunicarse, sentirse mutuamente y reconocer las necesidades que el otro tiene. Este proceso forzosamente implica una modificación de la individualidad (sin perderla), así como la formación de un mundo de dos, en donde nunca hay que dejar de lado la esencia de cada persona.

El encuentro con el ser amado es una aventura que puede durar toda la vida, un juego entre diferentes formas de pensar y percibir el mundo. Esta dinámica enriquece la visión de ambos, generando un nuevo sentido de vida, y puede sufrir complicaciones, pero cuando se quiere, es posible llegar a puntos en común y a un espacio intermedio en el que cada pareja establece una sintonía inigualable.

Este ir y venir conociendo a la otra persona pasa por varias etapas:

  • Inicia en un idilio pasional y fantaseado.
  • Con el paso del tiempo, la realidad está cada vez más presente y el periodo romántico se convierte en una decisión madura. Quieres estar con ese ser humano imperfecto que entiende y complementa tus propias imperfecciones.
  • Asumir este lugar de realidad e integración puede llevar a compartir un hogar y posteriormente al deseo de sumarle “otras melodías” a la sintonía de la pareja, es decir, a tener hijos.

Escuchar es poder

La aventura de la paternidad y la maternidad es un proceso de autoconocimiento y reconocimiento. Con la llegada de los hijos, se activan partes internas que hasta el momento eran desconocidas y el significado de amor incondicional cobra sentido. Este proceso puede traer a la luz diferencias que previamente no parecían importantes. Así, temas como las reglas en casa y la elección de escuela pueden volverse una lucha interminable.

Escuchar y ser escuchado es una de las claves para una relación exitosa. Cualquier batalla debe combatirse por medio de la comunicación sincera y profunda, por lo que resulta indispensable que, antes de la llegada del primer hijo, establezcan acuerdos:

  • Expresen de manera clara y honesta lo que esperan con la aparición de los niños, como si escribieran una canción. Esta composición tan particular llevará a fortalecer a la pareja y a generar nuevas formas de percibirse, quererse y entenderse.
  • Conforme se vayan presentando dificultades en la crianza de los pequeños, dedíquense un tiempo a solas para discutir sus diferencias. Exteriorizarlas enfrente de los hijos sólo generará enojos, resentimiento y mucha confusión en ellos.

Es muy común que, con el paso del tiempo, los integrantes de esta dupla amorosa se alejen y se vean cada vez más atrapados en la rutina laboral y familiar. Una relación que no se trabaja termina por perderse.

Por eso, hay que nutrirla y procurar espacios a solas para seguirse escuchando y descubriendo uno al otro. ¡No alcanza una vida entera para conocer completamente a la persona amada! Enamórense una y otra vez, conquístense como si acabaran de verse por primera vez.

Tú, yo, tus hijos y los míos

Cada día es más común observar familias reconstituidas, en donde se unen la nueva pareja y sus hijos de matrimonios o relaciones anteriores. De esta manera, el reto de formar una pareja sólida puede complicarse (mas no es imposible). Por más obvio que pueda sonar, primero hay que pensar y decidir si se puede lidiar con la situación. Muchas personas no le dedican el tiempo suficiente a dicha reflexión y quieren salir huyendo cuando se ven inmersos en esta dinámica compleja.

Si ya lo pensaste y has decidido que es un escenario en el que podrías desenvolverte con tu pareja, es importante iniciar una comunicación clara y directa acerca de cualquier duda o temor que pudiera estar involucrado. Una de las primeras angustias es cómo vincularse con los niños que no son propios. La respuesta tiene que ver con la naturalidad: muéstrate tal cual eres sin máscaras. Los niños identifican de inmediato cuando alguien pretende engañarlos. También la honestidad es imprescindible; de nada servirá que te presentes como una amiga o compañera de trabajo. Decirles que eres su novia facilitará la relación con ellos y con tu pareja.

Es muy importante que trates de ser empática y no pierdas de vista algunos aspectos que pudieran estar desarrollándose en el mundo interno de estos niños. De entrada, todo niño de padres divorciados tiene la fantasía de que, en algún momento, sus padres se reconciliarán y eventualmente volverán a estar juntos, por lo que, al conocerte, esta fantasía queda totalmente destruida, provocando enojo y tristeza. También podrían sentir miedo de que él los abandone por estar contigo, lo cual irá desapareciendo conforme vean que no es así y vayan logrando una nueva relación como familia.

Un consejo más para estos primeros encuentros: trata de no regañarlos o de imponer límites, y deja que su padre los establezca, pues si perciben que de alguna forma buscas ocupar el lugar de su mamá, la ira podría crecer hasta volver imposible cualquier tipo de interacción entre ustedes. Cuando tu frustración aumente, piensa en lo que ellos están sintiendo al ver a su papá con otra mujer.

La situación cambia si los hijos de la pareja anterior viven con los dos. Los enojos serán inevitables, así que conviene apartar un tiempo semanal exclusivo de los dos para poder hablar –con total franqueza y cariño– de cómo se sienten y qué acuerdos proponen a fin de mejorar la situación, especialmente en el tema de la disciplina y los límites en casa, reconociendo las emociones y los sentimientos del otro. Tengan en mente que una casa sin reglas es un lugar que angustia y genera intranquilidad en todos sus integrantes.

El amor siempre está ahí

La vida en sí misma puede llegar a ser complicada y dolorosa; todo depende de la forma en que abordemos y enfrentemos las adversidades. Ante los conflictos y desafíos, nunca olvides que cuentas con una pareja que te complementa, te escucha, te comprende. No dejes de acercarte y comunicarte, pero sobre todo no pierdas tu autenticidad, lo que te hace ser tú misma y por lo cual lo deslumbraste.

Padres con hijos propios y familias reconstituidas tienen algo en común: una pareja. En primer lugar y, ante todo, se enamoraron el uno del otro; las luces de la otra persona te alegraban y aprendiste a querer todas sus oscuridades.

Aunque pasen los años y lleguen nuevos problemas y alegrías, en el fondo siempre serán esos novios que se emocionaban como locos al saber que iban a verse. Ese amor siempre está ahí y puede ser rescatado.

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