Tu bebé y las verduras: del odio al amor - Mamá por primera vez

Tu bebé y las verduras: del odio al amor

¿Por qué para muchos niños son aburridas y las comen por obligación? Revelamos el misterio y algunos trucos naturales para que a tu bebé le encanten.

Es muy común que las mamás y los papás describan a sus hijos como “melindrosos” cuando no les gusta cierto tipo de alimentos, que generalmente suelen ser las verduras. De hecho, diversos estudios muestran que más del 50% de los padres considera que sus hijos no comen bien. Aunque para algunos niños este comportamiento puede ser de corta duración, para otros es un problema que podría perdurar mucho tiempo.

La leche materna es suficiente para alimentar al bebé hasta que cumpla 6 meses de edad, pero a medida que va creciendo y desarrollándose, sus necesidades nutricionales aumentan, por lo que es necesario introducir otros alimentos como las verduras (es muy recomendable iniciar la ablactación o introducción de alimentos distintos a la leche justo con verduras como chayote, calabaza, zanahoria y ejote).

De esta manera, el bebé también conoce olores, colores, sabores y consistencias de diferentes alimentos, ya sean naturales o preparados en casa, iniciando así la formación de hábitos que dejará huella para toda su vida.

El poco éxito de las verduras

Fisiológicamente, nuestro cerebro está diseñado para responder con sensaciones de placer cuando degustamos algo dulce, aunado al hecho de que esto indica que esa comida nos ayudará a conseguir la energía que necesitamos para sobrevivir (los hidratos de carbono nos aportan principalmente energía).

Otra razón: al nacer, el primer alimento que probamos es la leche materna o una fórmula, que generalmente siempre tiene un sabor dulce. Por lo anterior, cuando llega el momento de la ablactación, algunos niños se resisten a probar nuevos sabores y más cuando éstos no saben dulce como estaban acostumbrados, sobre todo si previamente les dieron papillas de frutas con el dulce acentuado, como plátano, durazno o manzana; más aún si fueron preparadas con un poco de azúcar.

Por estas razones, el consumo de verduras en los niños suele ser menor al de otros grupos de alimentos. Si no son introducidas de manera adecuada cuando el bebé está formando hábitos alimentarios, será más difícil que se acostumbre al sabor original de estos alimentos tan nutritivos, negándose a aceptarlos de manera habitual en su dieta conforme vaya creciendo.

¿Por qué convienen tanto?

Las verduras son las hortalizas comestibles que contienen una sustancia benéfica llamada clorofila, que generalmente da el color verde característico. En este grupo alimenticio están incluidas distintas partes de la planta como semillas, tallos, frutos u hojas, todo lo cual puede tener otro color.

Aunque llegan a ser “odiadas” por su sabor “aburrido” que no es dulce ni explosivo para el paladar, aportan muchísimos beneficios en los niños:

  • Son ricas en minerales y vitaminas, pero bajas en calorías, por lo que ayudan a prevenir el sobrepeso.
  • Tienen mucha fibra y agua, que contribuyen a una buena digestión.
  • Sus compuestos antioxidantes protegen a las células y reducen el riesgo de desarrollar enfermedades.

¿Y si a mi hijo no le gustan?

Cuando el niño no cuenta con una alimentación correcta que incluya todos los grupos de alimentos, principalmente verduras, puede tener:

  • Menor consumo de vitaminas, minerales y fibra (micronutrientes)
  • Deficiencias en sus requerimientos nutricionales del día, que puede reflejarse en un bajo peso para su edad
  • Mayor predisposición a padecer algunas enfermedades, como desnutrición o anemia
  • Crecimiento lento e incompleto; a largo plazo puede verse afectada la estatura final que debiera alcanzar
  • Menor desarrollo cognoscitivo
  • Dificultades en el proceso de aprendizaje
  • Pocos deseos de hacer ejercicio
  • Mal humor sin causa aparente
  • Más sueño de lo normal

Verduras desde tu vientre

Durante el embarazo y la lactancia, es indispensable que la mamá consuma verduras para el adecuado desarrollo del bebé y su propia salud, además de que fomenta que el niño vaya adquiriendo el gusto por estos sabores.

Es muy importante predicar con el ejemplo: si queremos que nuestros hijos coman verduras, toda la familia debe consumirlas con agrado delante del niño o niña. Si alguien hace un comentario negativo sobre alguna de éstas, por imitación el pequeño podría pensar de la misma manera y no darse la oportunidad de probar nuevos sabores de este grupo alimentario llamado frutas y verduras.

La falta de apetito es muy frecuente a partir de los 2 años de edad, debido a que ya no crece tan rápido como antes y prefiere estar en movimiento jugando que sentarse a la mesa. Es recomendable no forzarlo a comer; mejor crea un ambiente de cariño, comprensión y tolerancia, donde le ofrezcas alimentos atractivos, con cierta libertad en sus horarios. Recuerda que el apetito de tu hijo es sabio: tú decides qué darle de comer: él o ella sabe cuánto necesita de cada alimento.

¿Cómo lograr que las coma con ganas?

  • Elige verduras frescas, tiernas y de temporada.
  • Inicia la ablactación con verduras en purés y papillas naturales en pequeñas cantidades, o bien, en trocitos que pueda triturar fácilmente.
  • Cocínalas al vapor con la cantidad mínima de agua y esa misma utilízala para preparar los purés y papillas, aprovechando las vitaminas y los minerales que contiene.
  • En sus papillas o purés (o de la forma que sea) no agregues sal, azúcar u otro aditivo que distorsione su sabor original.
  • Ofrécele la misma verdura durante tres días y no la mezcles con otros alimentos para que aprenda cada sabor único.
  • Es importante estar al pendiente de la tolerancia del bebé por si tiene alguna complicación digestiva tras probarla. De ser así, suspéndela y coméntaselo al pediatra.
  • Prepara únicamente la cantidad de papilla que va a comer; si deja algo, cómetelo o deséchalo, pues la saliva puede alterar el sabor y hacer que se descomponga más rápido.
  • Si al probar cierta verdura por primera vez la rechaza, no lo fuerces e intenta dársela más adelante preparada de otra forma.
  • No lo regañes si no le gusta algún sabor, ya que relacionará esos malos momentos con la verdura y entonces la rechazará en el futuro.
  • Evita el consumo de golosinas y frituras, especialmente cuando se aproxima la hora de la comida.

10 verduras al escenario

A partir del sexto mes de vida, se recomienda darle al bebé 3 veces al día la misma verdura sola durante 3 días para que conozca bien el sabor y se familiarice con ella. Este es el orden en que pueden ir apareciendo en su dieta:

  1. Chayote
  2. Calabaza
  3. Zanahoria
  4. Ejote
  5. Jitomate
  6. Chícharo
  7. Acelga
  8. Espinaca
  9. Brócoli
  10. Papa (aunque no es una verdura sino un tubérculo, es importante que la consuma)

Combinaciones que le fascinarán

Cuando los niños aprenden los sabores únicos de las verduras, a partir de los 7 meses puedes hacer combinaciones de dos o más, o mezclarlas con otros alimentos, como leguminosas (frijoles, lentejas, garbanzos, habas), carne, pasta y arroz.

Las combinaciones que más gustan a los bebés son:

  • Zanahoria con calabaza
  • Chayote con zanahoria
  • Calabaza, zanahoria y chayote
  • Lentejas, jitomate y espinaca
  • Arroz con zanahoria, papa y ejote
  • Pasta con jitomate o en crema de zanahoria
  • Lentejas con papa, zanahoria y calabaza en trocitos pequeños

 

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