El vínculo con tu bebé: un lenguaje sin palabras

El vínculo con tu bebé: un lenguaje sin palabras

Con la llegada del bebé vienen muchas dudas que querrás resolver a través del pensamiento. Pero ¿qué tal si das paso a ese lenguaje sin palabras, emocional e intuitivo que los conectará de manera profunda para toda la vida?

No hay dos mamás ni dos bebés iguales. Entre cada madre con su hijo se establece una relación sumamente poderosa y diferente, un vínculo de amor único que dura para siempre.

El vínculo entre mamá y bebé comienza a desarrollarse desde el embarazo, con lo que la mamá imagina del niño, con las palabras que dirige hacia su vientre y que son recibidas por el nuevo ser que se está gestando. Se consolida cuando el recién nacido se encuentra en los brazos de su mamá y se conecta con ella, se fusiona y la vive como una extensión de él mismo.

Esta es una nueva experiencia para ambos y, como toda novedad, viene acompañada de temores y angustias. A la par de las sorpresas y los sentimientos profundos, llegan dudas sobre cuándo es el momento adecuado para alimentarlo, cuánto tiempo darle pecho, cómo saber si se siente bien, si hay que cambiarle el pañal, si tiene cólico o sólo llora porque necesita atención y consuelo…

Es natural que, ante la incertidumbre de esta nueva vivencia, acudas a la lógica del pensamiento para encontrar tranquilidad. Sin embargo, las respuestas de una mamá no siempre están en la cabeza: se instauran en las emociones que son constituidas en el lenguaje silencioso que nace a partir de este vínculo amoroso.

Un código sensorial entre bebé y mamá

Esta forma de comunicación tiene que ver con los sentidos. Por eso, es muy importante permitir que el momento de amamantar se viva como una experiencia sensorial que ambos disfruten: que el bebé te huela y te toque, que te sienta por cada poro, que tú disfrutes el contacto con su piel y su aroma, que te dejes llevar por tus sentidos y las emociones más genuinas, tal como tu bebé te está conociendo y percibiendo.

Debido a esto, la tranquilidad de la mamá es fundamental al alimentarlo, tal como se contempla a una bella obra de arte en plenitud, sin prisa, sin estrés, sin ansiedad.

¿Cómo fomentar esta experiencia sensorial que los conecte? Lleva las manos del bebé a tu cara, permítele sentir tu piel y tu calor, háblale a los ojos y mírense sin límite de tiempo. Tu bebé, aún sin hablar, te dirá cómo se siente y cómo te percibe a través de su mirada, de su sonrisa, de su interés en ti.

Cuando esta conexión se fortalezca, empezarás a sentir a tu bebé desde las emociones y será evidente para ti cuándo necesita ser alimentado, cuándo se ha llenado, cuándo necesita dormir, cuándo se siente aburrido y quiere estímulos. Todo esto será comunicado por medio de sus gestos y su comportamiento, en la medida en que te has permitido observarlo, conocerlo y sentirlo cada día con todo tu ser.

En pocas palabras, para desarrollar tu intuición de mamá, trata de no pensar a tu bebé en la medida de lo posible y ábrete a la experiencia emocional. Siéntelo y siéntete con él.

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