Más pila y placer en el posparto

Más pila y placer en el posparto

¿Que las primeras semanas con tu bebé serán desgastantes y muy emocionantes? Sí, no te mintieron. ¿Que pueden ser mucho más ligeras y agradables si realizas ajustes en tu entorno personal y familiar? ¡Por supuesto!

A este periodo también se le conoce como cuarentena o puerperio (seis semanas de recuperación física y emocional tras el nacimiento de nuestros hijos, en el que los órganos y las hormonas van volviendo a su lugar), pero la realidad es que posparto y cuarentena no son lo mismo, ya que la adaptación lleva más de 40 días e incluso hay mamás que tardan varios meses.

El posparto es todo un proceso de transformación y adecuación familiar y social, al igual que como mujer y pareja. Por eso, hay que darle a esta etapa la importancia y dedicación que se merece, pero también quitarle ese “halo” de sacrificio y sufrimiento de tiempo completo porque no tiene que ser así.

Toma en cuenta que el parto natural es la transición del embarazo al posparto, por lo que, si te realizaron cesárea, es posible que la transición no se viva tan fácilmente y tengas que darle más importancia a la adaptación. Además, como mujer vives una ganancia y una pérdida. El embarazo se terminó y atravesarás una especie de duelo; cada quien vive esto de manera diferente, pero es básico que realmente lo vivas, ya que el no aceptar la pérdida y el duelo podría llevarte a una depresión posparto.

Aprovecha tus hormonas

Por si no fuera suficiente con cuidar a un nuevo bebé que demanda toda tu atención, cuidados y amor, tus hormonas pasarán por una serie de ajustes, principalmente los niveles de estrógenos y progesterona que estaban muy altos durante el embarazo, y que ahora bajan para dar paso a la prolactina, hormona encargada de producir leche. Ésta es conocida como la “hormona del maternaje” para vincularte con tu hijo, por lo que en ocasiones resulta un poco “agresiva”, es decir, saca nuestro instinto mamífero de cuidar a nuestra cría y alejarnos de otros por su seguridad.

Afortunadamente la oxitocina se combina con la prolactina para la segregación de la leche. Esta maravillosa hormona, llamada la “hormona del amor”, te hará sentir felicidad y amor incondicional. La oxitocina se produce en momentos de mucho amor, como cuando nos abrazamos y besamos, cuando tenemos orgasmos, al parir y al amamantar. Por esta razón, amamantar a tu bebé ayudará a que te sientas mejor y más relajada, y en la medida en que realmente experimentes la relajación, tendrás una mejor producción de leche.

Trata de dormir al mismo tiempo que tu bebé y no dudes en pedir ayuda para cuidarlo mientras duermes otro rato.

Cuida tu bienestar en la lactancia

Lo ideal es que amamantes a tu bebé a libre demanda, o sea, cuando él lo pida. No olvides que el estómago de un recién nacido es muy pequeño y le cabe poca leche, por lo cual necesita comer más veces durante el día, además de que debe obtener más energía para crecer rápido en poco tiempo.

Toma en cuenta que el simple hecho de amamantar hace que quemes hasta 500 calorías extras en el día, por lo que esto ayudará a que recuperes tu peso. Pero es importante que te alimentes bien para mantener una buena producción de leche y para que estés en las mejores condiciones de salud y bienestar.

Elimina los carbohidratos simples de tu dieta (azúcares, harinas refinadas y alimentos procesados), incluye grasas buenas (aguacate y aceites naturales, por ejemplo, de coco, linaza, oliva y semillas) y dale especial importancia a las verduras y las proteínas.

Tú, al igual que tu bebé, tienes que hacer varias comidas al día (tres fuertes y dos colaciones o refrigerios para tener la suficiente energía). No dejes pasar más de tres horas sin alimento y toma de 2 a 3 litros de agua al día (indispensable para producir leche materna). Esto es agua simple pero también incluye otros líquidos como aguas de sabores naturales (sin azúcar añadido), sueros caseros, agua natural de coco y tés herbales, entre otros. La cafeína no es recomendable porque deshidrata el cuerpo y en general no es bien tolerada por los bebés a través de la leche.

Regálate un baño posparto

Una vez que el sangrado vaginal se haya ido y al menos seis semanas después de la cesárea, puedes darte un baño de hierbas tradicional mexicano que se acostumbra en los primeros 40 días después del nacimiento. Este baño te ayudará a eliminar toxinas, exceso de líquido en tu cuerpo, cansancio acumulado y también a hacer un “cierre emocional del proceso”, sin importar que haya sido parto natural o cesárea.

Entre los beneficios está la recuperación del periné (zona entre la vagina y el ano), la elasticidad de la piel y la recuperación de la herida, en caso de cesárea o episiotomía. Se trata de un baño con siete hierbas que incluye un masaje abdominal para el reacomodo de los órganos, una alineación de cadera y un cierre corporal. Sin duda, estás en un momento para consentirte física y emocionalmente.

Tú, al igual que tu bebé, haz varias comidas al día y no dejes pasar más de tres horas sin alimento para que tengas la suficiente energía.

De nuevo al ejercicio

Cuando te sientas más recuperada, empieza poco a poco a hacer ejercicio, por ejemplo, sal a caminar. No te excedas, esto debe ser paulatino y tú eres la única que puede medir su duración e intensidad, según te vayas sintiendo (por supuesto bajo la supervisión de tu ginecólogo).

Puedes empezar saliendo unos minutos tú sola, dejando a tu bebé encargado con alguien de confianza tras haberlo alimentado. Tener un espacio para ti al aire libre será muy gratificante y relajante. Conforme adaptes esta rutina a tu día a día, podrás integrar a tú bebé, ya sea en un rebozo o fular, o en la carriola. ¡Harán ejercicio juntos!

Haz tu plan de posparto con estos consejos

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