¿A qué aspecto de tu vida eres adicta?

¿A qué aspecto de tu vida eres adicta?

Las adicciones no sólo se manifiestan como la necesidad de ingerir ciertas sustancias o alimentos. Podemos desarrollar adicción a cualquier aspecto de vida.

Cuando la vida nos demanda el desarrollo de una virtud específica y nos hemos negado a desarrollarla, se presentan las adicciones. Imaginemos a un niño de 3 años de edad que no sabe cuidarse solo, por lo que no puede cruzar la calle sin ayuda de su mamá; a esa edad es completamente normal. Sin embargo, encontramos a ese mismo niño a los 12 años llorando en una esquina y le preguntamos qué le pasa. Nos contesta que su mamá lo abandonó, pero al mismo tiempo podemos ver a su madre en la esquina del otro lado de la calle. Volvemos a preguntarle cómo es que ella lo abandonó si está tan cerca de él. El niño contesta que lo abandonó y que no pude cruzar la calle por sí mismo. Este niño de 12 años de edad, que ya debería saber cruzar la calle, se ha hecho adicto a la protección de su mamá porque él mismo no ha desarrollado la virtud de la protección. No sabe medir el riesgo por la dirección y velocidad de los autos, y sufre si su mamá no está a su lado.

De la misma manera, la falta de otras virtudes que ya son necesarias a ciertas edades provocan inclinación hacia las adiciones. Un adolescente que carezca de identidad se volverá adicto a pertenecer a un grupo de amigos, a una novia, a fumar o a algún deporte. Este adolescente sufrirá terriblemente cuando no pueda ver a sus amigos o novia, cuando no se le permita fumar o cuando la lluvia le impida realizar su deporte. En cambio, un adolescente con identidad sólida podrá controlar sus impulsos desmedidos y verá a sus amigos o novia con calma y lo disfrutará; probablemente no se haga adicto al cigarro, aunque lo fume un par de veces, y podrá ser productivo en otra actividad el día que la lluvia no le deje practicar su deporte favorito.

Casi cualquier carencia de virtudes puede causar vulnerabilidad a casi cualquier adicción. Una chica con dignidad débil –la virtud que le permite darse valor a sí misma sin importar sus resultados o los juicios de los demás– puede hacerse adicta a los chocolates o a tratar de controlar a su pareja o a las compras de ropa y accesorios. Estas adicciones se podrían dar por falta de dignidad, pero también por una carencia de identidad, la virtud que le permitiría sentirse auténtica sin la necesidad de pareja o ropa de moda. Cuando una carencia se presenta, entonces la persona convierte bendiciones de vida en adicciones. La bendición de una pareja, la ropa de moda, los chocolates o cualquier otra bendición se ha convertido en adicción porque no se puede controlar el impulso de tenerlo y se sufre profundamente si no se obtiene.

Virtudes y adicciones como mamá

La llegada de un bebé representa una gran demanda súbita de virtudes para la mamá y el papá. De repente, la muy agradecida mamá requiere dignidad aumentada para sentirse bien, aunque aplique todos los cuidados y aún así su bebé pesque un resfriado o cuando su bebé no quiere aprender a comer. La dignidad impedirá que se sienta incompetente y no la llevará a buscar alguna adicción como los dulces, trabajar demasiado o exagerar en su ejercicio. La falta de paciencia le hará sentirse desesperada y se hará adicta a acelerar de manera inoportuna la introducción de nuevos alimentos para su bebé.

Una vez que se ha desarrollado una adicción, se puede tratar de eliminar a través de desarrollar la virtud específica que neutraliza el malestar. Por ejemplo:

  • Si te sientes presa de algo, el desarrollo de libertad puede ayudar mucho.
  • Si te percibes incompetente o poco valiosa, la dignidad lo neutralizará.
  • Si te sientes avergonzada, la identidad te hará sentirse mucho mejor y esas emociones positivas reducirán el impulso hacia la adicción.

El desarrollo de virtudes va a eliminar las adicciones, pero de manera intermitente. Si dejas de tomar refrescos azucarados gracias a que ya te sientes competente, amada, auténtica y libre, los impulsos de ingerir azúcar se harán más espaciados, más débiles y menos duraderos.

La Mamá por primera vez que se dedica a desarrollar sus virtudes durante el embarazo y los primeros años de su bebé tendrá más probabilidades de disfrutar cada etapa, estará más sana y podrá seguir gozando de muchas bendiciones sin ser adicta a ellas. El desarrollo de virtudes personales permite seguir disfrutando de esas bendiciones sin convertirlas en adicciones y su bebé lo agradecerá inmensamente.

Sobre el autor

José Luis Quintero es coach, consultor personal y director general de FemHom Consultores. Puedes escribirle a info@femhom.com.

Las adicciones se presentan cuando la vida nos demanda la aplicación de una virtud, pero nos hemos negado a desarrollarla.

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