¿Proyecto de Vida o Propósito ?

¿Proyecto de vida o propósito ?

¡Vas a ser mamá o ya eres mamá! Te has preparado como persona, como pareja y como mujer para este gran momento. Has armado un gran proyecto de vida y con la gran cantidad de bendiciones que tienes eres sumamente feliz.

Mientras te invade la máxima emoción por saber que estás embarazada, o por el nacimiento de tu bebé, o por la euforia de su primera risa, es difícil proyectar tu vida muchos años más adelante. El momento es feliz, es perfecto y es verdadero. Te prometes a ti misma darle todas las bendiciones que puedas a tu bebé durante toda tu vida y que nunca le falte nada.

Ese momento de máxima felicidad lo has logrado a base de esfuerzo, de desarrollar muchas habilidades y también por tratar de hacer siempre lo correcto. Con esfuerzo, habilidad y acciones correctas has logrado tener una vida con éxito, buena compañía y salud. Tal como cuando estornudas varias veces y alguien amablemente te dice: ‘¡Salud, dinero y amor!’, tú también quieres tener en tu vida, salud, éxito y estar rodeada de gente que quieres y que te quiere bien.

 

Un proyecto de vida feliz está compuesto por éxito, compañía y salud.

Desde que tenemos uso de razón nos han enseñado que hay que echarle ganas, desarrollar muchas habilidades y siempre hacer lo correcto. Así, vamos a conseguir una carrera, una buena pareja, hijos que sean personas de bien y podremos gozar de salud. Pero la experiencia te ha mostrado que en ocasiones le echas todas las ganas y no te va bien en el trabajo, tienes todas las habilidades de mamá y tu bebé no logra dormir la noche completa, o siempre comes y duermes bien y de todas maneras te enfermas.

 

El método de esfuerzo, habilidad y acción correcta no siempre te entrega los resultados que esperas. 

La gran pregunta entonces es: ¿Qué hacer cuando por más esfuerzo y habilidad que aplicas en acciones correctas no alcanzas resultados positivos? Es momento de descubrir tu Propósito de Vida.

 Un Propósito Individual de Vida está compuesto por dos etapas:

  1. Convertirte en la mejor versión posible de ti misma.
  2. Tratar de mejorar el mundo de las personas importantes para ti.

La primera parte de tu Propósito Individual de Vida se logra desarrollando las virtudes que no trajiste a esta vida. El desarrollo máximo de las virtudes de las que careces te convertirá en la mejor versión de ti misma. Contrario a la creencia general, las virtudes sí son desarrollables. Tu bebé, tu mejor maestro, te enseñará paciencia si te desesperas a cada rato, perseverancia si te derrotas fácilmente o disciplina si tiendes a dejar tus compromisos para más tarde. Esa media docena de virtudes con las que no naciste te producen emociones negativas o conductas con las que te haces daño a ti o a los demás. Mientras más pronto desarrolles las virtudes que neutralizan las emociones negativas y las conductas dañinas, más pronto vivirás en paz. La tolerancia puede eliminar la frustración que te causan situaciones que no van a cambiar nunca o que no te corresponde a ti cambiar. La dignidad te permite darte valor a ti misma independientemente de lo que opinan los demás. La identidad te permite actuar con autenticidad aunque los demás quieran que actúes de otra manera. El desarrollo de estas virtudes te permitirá estar en paz.

El desarrollo de las virtudes que no trajiste a esta vida te convertirá en la mejor versión de ti misma y te brindará mucha paz.

La segunda parte de tu Propósito Individual de Vida consiste en tratar de mejorar el mundo de las personas que te importan, comenzando por tus más cercanos. Así como llegaste a esta vida con una media docena de virtudes débiles que tendrás que desarrollar para estar en paz, también trajiste a esta vida otra media docena de virtudes sumamente desarrolladas. Si tienes compasión le darás valor al dolor de los demás y naturalmente lo tratarás de aliviar. Si naciste con generosidad tendrás un impulso natural de compartir. Si la vida te bendijo con sabiduría gozarás de investigar todo aquello que no entiendes para compartirlo después con otras personas. Por supuesto, tus más cercanos son tu pareja y tus hijos, principalmente cuando son bebés. A tu bebé querrás darle tus mejores virtudes desde que estás embarazada. Querrás darle protección, compañía, educación o cualquier otra virtud que tengas desarrollada desde que eras muy pequeña. Más adelante en la vida querrás tal vez aplicar tu capacidad de educar a otros en una institución, aplicar tu perseverancia en empleo o negocio, o usar tu sabiduría como consultora de negocios.

 Tus virtudes más desarrolladas te permitirán mejorar el mundo de las personas que te importan, comenzando por tus más cercanos.

Existen al menos 23 virtudes esenciales de las cuales media docena te convendrá desarrollar para vivir en paz, y otra media docena podrás poner en acción para tu beneficio, el de tu bebé, tu pareja, tus hijos, amigos, colaboradores, vecinos, compañeros de trabajo, o inclusive desconocidos a los que quieras ayudar. El desarrollo y aplicación de tus virtudes esenciales te brindará una conciencia muy clara acerca del verdadero sentido de tu vida.

Cuando sea momento de enviar a tu actual bebé a que conozca el mundo y crezca en él, sabrás que tu mejor maestro te ayudó a ser una mejor versión de ti misma, y estarás satisfecha de haberle brindado lo mejor de ti para que lo pueda aprovechar en beneficio de su propio proyecto de vida y de su Propósito Individual de Vida. Esta nueva conciencia sobre ti misma y sobre tu mundo te permitirá crear inmensas bendiciones para ti y para todos aquellos que son importantes para ti.

Categorias: ¿Proyecto o Propósito de Vida?,TU ESENCIA

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