¿Te crees dueña de los que amas? - Mamá por primera vez

¿Te crees dueña de los que amas?

Las ganas de poseer a las personas que amamos crea sentimientos de escasez y obstruye el cariño. ¿Cómo disfrutar las bendiciones de la vida sin hacerles daño?

Puede parecer que la pertenencia de las cosas se pierde cuando es compartida con otras personas, sin importar qué tan valoradas sean dichas cosas o qué tan queridas sean las personas (¡o es tuyo o es mío!). Por esa misma razón, la virtud de la generosidad se concentra más en el beneficio obtenido de las bendiciones de vida que en la posesión de las mismas.

Los beneficios de bendiciones como tener un primer bebé, una relación integral de pareja o un buen trabajo también generan un apego inmenso a sus ventajas. De ahí que la principal barrera para aplicar la generosidad sea el esfuerzo de desapego que demanda ser generoso, sin querer la posesión de las bendiciones.

¿Qué es la generosidad? Es la virtud que impulsa a darle un valor superior a nuestras bendiciones a través de compartirlas con los demás. Aceptemos que todas las bendiciones de vida que gozamos son temporales. Un primer bebé crecerá, irá a la escuela, hará amigos y tomará su propio rumbo en la vida. Los trabajos, las pertenencias e incluso las relaciones interpersonales también son temporales.

A veces se tienen muchas pertenencias, a veces no; a veces se cuenta con tiempo para compartir en pareja, a veces llega la separación por razones de trabajo, familia o salud. El apego a estas bendiciones causa un deseo de estar siempre en presencia o en posesión de ellas.

El apego que destruye

La mamá con generosidad sabe muy bien guardar el equilibrio entre agradecer esas inmensas bendiciones de vida y poder compartirlas con el mundo. Su bebé será atendido y cuidado por médicos y maestras; su esposo dedicará tiempo a su trabajo y a su propia familia.

Por supuesto habrá ciertos cuidados que sólo la mamá le brindará a sus hijos y obviamente hay expresiones de cariño y lealtad que su esposo tiene reservadas sólo para ella. Sin embargo, el apego que llega a desarrollarse hacia esas bendiciones puede destruir la calidad del tiempo que ella pasa con su bebé y esposo, si trata de poseerlos.

Debido a esta situación, la clave es pensar con la mente en abundancia. Mientras más goce una mamá al compartir sus bendiciones, más grandes serán y más plenitud se alcanzará gracias a ellas. La virtud de la generosidad nos dice que las cosas se pueden poseer y se deben compartir para un beneficio más elevado. A las personas nunca hay que tratar de poseerlas porque terminarán alejándose.

Una mamá controladora acumulará en su bebé y futuro niño un deseo mayor de libertad y alejamiento. Una esposa posesiva (que mientras están juntos le reclama el tiempo que no pasa con ella) generará sentimientos de frustración e impulsos de pasar aún menos tiempo con ella. La mamá por primera vez con generosidad debe poder gozar todas las bendiciones de su vida sin intención de poseer a las personas o de apegarse a sus bienes materiales.

La carencia de generosidad es lo que más genera el apego en las personas. Sin generosidad no hay pensamiento de abundancia y sin pensamiento de abundancia habrá sentimiento de escasez, el cual desalentará el compartir con el resto del mundo las bendiciones de las que se gozan.

Tipos de bendiciones y niveles de generosidad

No todas son iguales y por eso la virtud de la generosidad se aplica en diferentes grados:

  1. Bienes materiales de uso exclusivo o individual

Estas pertenencias representan el primer y más básico nivel de privacidad. Hay posesiones en la vida que, para que cumplan su función, tienen que ser utilizadas en cualquier momento que se requiera. Las necesidades básicas entran dentro de esta clasificación y por generosidad no es necesario compartirlas con los demás, a menos que se trate de casos en los que se pueda realmente lograr un impacto positivo.   Por supuesto que estas pertenencias deben regalarse o donarse cuando dejan de cumplir su propósito, pero pueden ser útiles para otras personas. Si se pierden o son robadas y no se pueden recuperar, un buen ejercicio de desarrollo de generosidad es pensar que dichos objetos le servirán más a quienes ahora las tienen en su poder.

  1. Tiempo, experiencia y cariño propios

Lo más valioso que tenemos en la vida es el tiempo. Aquel dedicado a generar experiencia y sabiduría, aquel que se da para expresar cariño a las personas importantes en la vida y el que es enfocado al propio crecimiento son las máximas bendiciones con las que se cuenta.

La mamá con generosidad se da tiempo a sí misma, le dedica tiempo y cariño a sus personas más cercanas, y expresa su cariño con generosidad. Lejos de ponerse en riesgo diciendo “Te quiero” a una persona, lo que ella logra cuando lo dice es generar abundancia de cariño. La bendición del cariño no cuesta si es cariño sincero e incondicional, además de que genera abundancia inmediata.

  1. Tiempo, experiencia y cariño de personas queridas

Tal vez sea este nivel el más alto y el más difícil de alcanzar. Las personas queridas y cercanas son las máximas bendiciones en la vida y, por lo mismo, el pensamiento de escasez puede llevar a tratar de controlarlas. A los seres queridos se les debe brindar la mejor forma de cariño posible, sin esperar correspondencia, y dejar que ellos brinden el suyo a los demás de la mejor forma que puedan.

Sin fallar en la propia dignidad, la mamá por primera vez gozará de inmensa abundancia desapegándose y agradeciendo las máximas bendiciones de su vida: las personas que más la quieren y los que quieren a esas personas.

Cómo desarrollar la virtud de la generosidad

  1. Piensa que siempre hay abundancia y agradécela.
  2. Comparte los bienes materiales, dándoles un valor superior.
  3. Comparte el cariño de tus seres queridos, sabiendo que cada uno de ellos tiene reservada para ti la mejor forma de amor que te pueden brindar.

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