6 lujos de ser mamá – Mamá por primera vez

6 lujos de ser mamá

Por Naran Xadul

Nadie dice que ser mamá es un trabajo fácil. A veces me resulta tan agotador como subir el Everest cargando piedras y en tacones. Pero en esta marcha forzada, la maternidad nos regala algunos lujos —pequeños oasis de placer— que hacen que todo el esfuerzo valga la pena. Les comparto los lujos que me da el ser la mamá de mis hijos:

1.     El lujo de enamorarme dos veces de la misma persona

Confieso que me he enamorado dos veces del mismo hombre. La primera, cuando mi esposo y yo éramos novios de manita sudada y una tarde nos declaramos nuestro amor afuera de mi casa. La segunda, el día que vi todo el amor del mundo reflejado en sus ojos de papá por primera vez: el orgullo con el que mostraba al bebé a todos los visitantes en el hospital, el cuidado con el que lo bañaba, el dulce nerviosismo que tenía por no saber cómo cargarlo y hasta su tierna obstinación por volverlo el mejor futbolista cuando el niño apenas sabía caminar me llenaron el corazón de amor. Ver a mi pareja tan dedicado a un pequeño ser que es mitad mío y mitad de él es un hermoso lujo.

2.     El lujo de un público agradecido

Vengo de una familia de muchos hermanos, así que siempre sentí que nadie notaba mucho mi presencia. Esto cambió de manera radical el día que tuve hijos. Los días en que nadie celebraba mis gracias habían terminado. Mi pequeño ríe a carcajadas de cualquier gracia que le hago, aplaude mis bailes y ocurrencias, y hasta mi versión de “pin pon” es para él como escuchar a Luciano Pavarotti en concierto, aunque en realidad yo esté más desafinada que un borracho en juerga. Este público fiel y agradecido me sigue hasta cuando voy al baño, ya que mi labor como su payaso personal no conoce de fronteras ni de horarios (mi niño no cree que sea mala hora escuchar la canción de los tres pescaditos a las 3 de la madrugada). Ver la emoción de su carita nada más aparezco es sin duda un gran lujo.

3.     El lujo de las nuevas amigas

Siempre he dicho que, si quieres hacer nuevas amigas, nada funciona mejor como tener un hijo. Desde los primeros días nos llenamos de grupos de Facebook, chats de lactancia y tips de maternidad. En la calle y los elevadores, la carriola se vuelve la señal oficial para que la gente te saque plática y te haga preguntas sobre tu bebé. Luego están esas mamás que nos encontramos en los parques, ludotecas y áreas de juegos a las que les urge un poco de contacto social y mueren por entablar una conversación adulta con otro ser que no babee y use pañales. Así se suman una gran cantidad de nuevas amigas más a nuestra lista y eso es increíble, no sólo por lo enriquecedor que es hacer nuevas amistades, sino porque esta pequeña comunidad femenina —una tribu maternal y amistosa— que construimos a nuestro alrededor nos reconforta en los momentos de duda, nos acompaña y hace más divertidos nuestros días. Muchos estudios afirman que cuando una mamá se siente acompañada por un grupo de amigas en su misma situación, la posibilidad de sufrir depresión posparto baja significativamente. Como mamá de tiempo completo, me resulta terapéutica mi dosis semanal de hablar, reír, chismear y hasta a veces llorar con mis amigas-mamás. Poder hacerlo es un increíble e indispensable lujo.

4.     El lujo de las caricaturas

Peppa Pig, La Patrulla Canina y Elsa y Ana son mis mejores amigos. No me vean raro, ya que después de ver el mismo programa unas 15 mil veces, hasta un rudo motociclista lleno de tatuajes con calaveras terminaría cantando “Libre Soy” o queriendo brincar charcos al estilo de Peppa Pig. Las caricaturas son un lujo no sólo porque despiertan mi lado más inocente, sino porque estos ruidosos personajes me regalan minutos de libertad y de tiempo para mí.

5.     El lujo de dormir en el cielo por un par de horas (tómese literal: no más de un par)

No malinterpreten, entiendo que mis noches del sueño largo, profundo y reparador se acabaron el día que decidí tener hijos. Todos podemos identificar fácilmente a una mamá de un recién nacido porque es la pobre mujer ojerosa que se queda dormida con la boca abierta en el transporte público. Dormir sin interrupciones es un lujo del que casi ninguna mamá goza, pero no hay nada mejor en este mundo que dormir a un lado de nuestro pequeño, aunque sea por tan sólo unas horas; sentir sus cachetes suaves, sus manitas que no te sueltan y se aferran aún más a ti tras cualquier movimiento de huida, su suave y pacifica respiración en tu cara y oler ese aroma de bebé que desprende su cabecita mientras duerme. La sobredosis de amor que causa dormir con tu bebé es un lujo breve pero más poderoso que cualquier droga recreacional.

6.     El lujo del amor incondicional

Antes de tener hijos no sabía qué era el amor incondicional. Lo había escuchado nombrar pero nunca lo había sentido en carne propia. El amor incondicional es muy distinto a cualquier otro tipo de amor. Es el que cuando entra a tu vida, sabes que será eterno y nadie es el mismo después de sentirlo. Te hace querer ser mejor persona, te hace fuerte (vean cómo cualquier mamá entrega su vida en las peleas mano a mano para juntar dulces cuando se rompe la piñata en las fiestas). Este amor hasta te hace querer un mundo mejor. Lo sentí por primera vez cuando mi bebé llegó al mundo, al verlo supe que lo amaría pase lo que pase, que sería capaz de sacrificarlo todo por él. No todas las personas tienen el privilegio de vivir una emoción así. Sentir la intensidad de un amor incondicional es el mejor de los lujos de ser mamá.


Acerca de la autora

En Naran Xadul compartimos cosas divertidas para hacer con los peques: música, consejos para mamás modernas, manualidades y mucho más. Únete si te sientes orgullosa y feliz de ser mamá. Búscanos en www.naranxadul.com y en redes como @soynaranjadulce

Categorias: TU NUEVA VIDA

Etiquetas: ,,,,

Deja una respuesta

Your email address will not be published.