Cuando mi pareja ya tiene hijos - Mamá Por Primera Vez

Cuando mi pareja ya tiene hijos

Hay muchos mitos en torno a la familia reconstituida. Entérate cuál es la realidad de los que han vivido y estudiado el tema.

Cada día es más común casarse o vivir con alguien por segunda o tercera vez. Llamaremos reconstituida a este tipo de familia. La problemática que se enfrenta en estos casos es muy distinta a la de la familia nuclear. Existen muchas formas de familia reconstituida: soltera(o) con viudo(a) o con divorciado(a), divorciada(o) con divorciado(a), etc.

El caso es que, de la noche a la mañana, te puedes convertir en mamá sustituta o al menos responsable temporal de algún hijo de tu marido. Surgen muchas interrogantes, pero podemos empezar con el mito de que “debo querer al hijo de mi pareja como propio”. No es así, incluso sería anormal.

Cuando tu pareja ya tiene hijos, lo natural es irlos conociendo y poco a poco tal vez vaya creciendo el cariño hasta poder sentirlo como casi propio. Pero lo más común es tener una relación como de tío con sobrino o de amigos. Cada caso es distinto, pero podemos hablar en general. Lo que sí es muy importante es el respeto recíproco. Para ello es tu pareja quien debe darte tu lugar frente a sus hijos o viceversa. Tú eres ahora su compañera y él debe explicar a sus hijos que tú no eres su mamá, ni pretendes tomar su lugar. Eres la persona que él quiere y la responsable de ellos, junto con él, mientras estén con ustedes. Los niños no tienen que quererte, ni tú a ellos, pero sí deben tener respeto mutuo.

Podemos hacer el símil de subirse a un auto: los adultos deben ir adelante y los hijos atrás. Muchas veces se comete el error de querer poner a los hijos delante. Esto no tiene nada que ver con el cariño. Si alguien pregunta, ¿a quién quieres más: a tu esposo o a tu hijo? La respuesta es: son cariños muy distintos. No por querer a mi pareja le quito afecto a mi hijo. Lo anterior es parte de otra problemática típica de la familia reconstituida: el conflicto de lealtades.

Los niños no tienen que quererte, ni tú a ellos, pero sí deben tener respeto mutuo.

Claridad, respeto y tiempo

El cariño es algo que va creciendo o no. No hay tal cosa como amor instantáneo. Nunca hay que exigirle a una pareja algo así, tampoco a un hijo. “Como me quieres a mí, debes querer igual a mis hijos” o “Como soy su mamá o papá, tienen que querer a mi pareja”. ¡No es posible! Cuando esto está claro, la relación se relaja y es más fácil. Al contrario de la creencia popular, al quitar mitos se accede a una relación más armónica y la posibilidad de irse teniendo cariño aumenta enormemente. A mayor claridad, menor ansiedad.

Hay hijos que pueden o no vivir con la pareja; pueden ser menores o ya adultos y sigue siendo lo mismo: si su padre le da su lugar a la pareja, encargándose de que la respeten, y si se habla abiertamente de la situación, el problema será mucho menor o desaparecerá. Es importante saber que este tema debe platicarse abiertamente, primero con tu pareja y por separado con los hijos. Trata de contestar cualquier duda que tengan al respecto y, si no se saben la respuesta, lo mejor es consultar a un especialista en este tema y leer al respecto.

Ahora ya lo sabes: si quieres respeto, tienes que darlo. El amor puede o no darse en la familia reconstituida, entre los hijos de tu pareja y tú, y seguir siendo una familia perfectamente funcional y sana.

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