Ejemplo: el mejor maestro en la educación de tus hijos – Mamá por primera vez

Ejemplo: el mejor maestro en la educación de tus hijos

Por Patricia de la Fuente

Parecerá fuerte escuchar esto, pero del comportamiento de los papás depende la forma de comportarse de los niños. Si tomamos en cuenta que el ejemplo que reciben en casa tiene más impacto que las palabras, es necesario hacer un autoanálisis para saber qué imagen estás reflejando en tus hijos.

En cuestión de valores, el ejemplo puede considerarse la herramienta más importante para su formación. Hay que observar con conciencia el comportamiento propio y así considerar paulatinos cambios en la forma de actuar:

  1. Durante un tiempo determinado, identifica cómo procedes ante diversas circunstancias. Analiza algunas situaciones: ¿con qué frecuencia aprovechas las oportunidades para ser amable y amigable con los demás? Por ejemplo, si observas que alguien necesita ayuda, ¿ofreces apoyo de forma espontánea o te sigues de largo por falta de interés?
  2. Si notas algunos aspectos que aún tienes que superar, entrénate para ser más espontánea y sensible, especialmente al detectar o anticipar una necesidad, y para ser proactiva y ayudar de inmediato, aún sin ser requerida. Todo esto será observado por tus hijos, lo cual les ayudará a ser más empáticos con los demás.
  3. En la actualidad, el ritmo de vida es cada vez más complejo y más demandante, por lo que nos orilla a hacer todo en automático. Sin embargo, debemos hacer un esfuerzo para tener siempre presente que ser atentos y considerados es mejor que pasar primero o gritar más fuerte. Son acciones que darán buen ejemplo a los más pequeños.
  4. Hechos tan simples como saludar y dar las gracias podrían ser incorporados poco a poco en tu forma de ser y al mismo tiempo se verán reflejados en los hábitos de tus hijos. Para todos los padres es una gran satisfacción darnos cuenta cuando ellos ya añadieron este vocabulario como parte natural de sus interacciones con los demás.
  5. No los critiques cuando se les olvidan los gestos de amabilidad que les has inculcado. Como papás debemos ser amables con ellos y señalarles la oportunidad que tienen ante sí. La buena educación requiere práctica, repetición, buenos modelos y tiempo.
  6. Cuando preguntes a tu niño, por ejemplo, cómo le fue en la escuela, dale oportunidad y tiempo para contestar y formular sus opiniones; apóyalo con sencillas preeguntas que faciliten la conversación. Escúchalo y, si es posible, acércate, ponte a su altura y velo a los ojos. Dale tu atención en un 100%. Háblale a tu hijo con un tono de voz que refleje tu interés, tranquilidad y paciencia.

Los hijos son una oportunidad para crecer y mejorar como personas. Con pequeños cambios en tu rutina, podrás incorporar hábitos saludables que ayudarán a una mejor convivencia con tus hijos, los cuales servirán como ejemplos de comportamiento y actitud, y se verán reflejados en su educación.

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