¿Por qué ser mamá es tan agotador?

¿Por qué ser mamá es tan agotador?

Ser mamá nunca ha sido un trabajo fácil. No lo es hoy ni lo fue hace 50 años, pero las mamás modernas tenemos muchas más presiones que las del siglo pasado (o al menos nos quejamos más).

La ciencia nos dice por qué la maternidad es tan agotadora en la actualidad. Según los expertos, las mamás de niños pequeños están en una constante hipervigilancia. Esto es un estado psicológico en el que los sentidos se encuentran en alerta, se reacciona más rápido y se está en búsqueda de posibles amenazas. Durante las guerras, los soldados entran en hipervigilancia para sobrevivir.

Una mamá de niños pequeños sabe que hasta lo más sencillo puede resultar un posible peligro. Desde escaleras hasta enchufes, el mundo se vuelve una zona de guerra. Hasta los trabajos más estresantes tienen horarios, pero como mamás permanecemos en acción 24 horas.

Al dormir no descansamos lo suficiente, ya que no se alcanzan estados profundos porque seguimos en alerta. Es como si nuestro cuerpo y nuestros sentidos nunca descansaran, lo que provoca estrés, ansiedad y agotamiento.

Millones de objetivos

En estos tiempos, ser mamá es querer cumplir con millones de cosas: trabajar, tener una casa limpia, mantenerse delgada, formar parte del comité de madres y no descuidar al esposo ni a las amigas, al mismo tiempo que lidias con seis cambios de pañales al día, lloridos que amenazan con dejarte sin audición por el resto de tu vida, sillitas del coche que se atoran justo cuando tienes prisa, carriolas que no caben en la cajuela, berrinches en el centro comercial mientras todos te ven con malos ojos, comida en el piso, comida en tus muebles, comida en tu pelo y mal dormir por intervalos de tres horas. Y vivir así es, sin duda, agotador.

Vivir con la infinita duda

La parte más agotadora de todo este proceso de la maternidad moderna es vivir con la infinita duda. Por todos lados recibimos un exceso de información sobre cómo debemos criar a nuestros hijos o por qué no hacer las cosas de algún modo u otro para no dejar traumado a nuestro hijo de por vida.

El instinto materno se ve acallado por todo lo que leemos en internet o escuchamos en los medios de comunicación. Y al no escuchar a nuestro instinto materno, dudamos de cada decisión que tomamos. Eso es agotador.

A lo mejor es momento de bajar un poquito el ritmo, callar las voces exteriores y concentrarnos en escuchar nuestra sabia voz interna de madre.

Categorias: TU NUEVA VIDA

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